Esta entrada no me pertenece, pero dicen que es mia.
Me gusto y no me gusto.
Le puse de titulo Hombres, por que?, no importa.
La mujer que me acompaña en el frio de la tarde y con sus pasos en la soledad de la noche, sonríe y me abraza muy fuerte cuando le cuento sobre la muchacha que amo, ella sabe que yo sé, que no todo depende únicamente de mi o de esa conspiración divina que el cielo devela para nosotros.
La mujer que comparte mi tiempo, también comparte mi vocación aunque con diferente intensidad y diferente lógica, ella dice por ejemplo que le debo a la vida el impuesto que a todos cobra, pero a mi no me va bien el derecho tributario y yo en cambio le propongo que si está así de cerca podría llegarle a querer hasta que me demuestre lo contrario, y sonríe otra vez e inesperadamente se cuelga de mi cuello como si fuera una niña, me gusta su transparencia que como una fresca lluvia pasa por mi cabeza.
Regreso a casa a mi mundo alucinado y mi mente y corazón viven con otra persona y en otra ciudad; me distraigo en la lejanía y la ausencia, creo que debería invertir la distancia o tratar de alterar lo que siento, pero no depende de mi, aunque quién sabe. Mientras tanto ella gravita a mí alrededor y yo alrededor suyo.
En esta temporada es agradable compartir la sombrilla roja que tengo con ella y protegernos ambos de la lluvia o algún meteorito que pudiera golpearnos la razón.